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Hegseth responde al Congreso
El secretario de Defensa Pete Hegseth hizo su primera comparecencia ante el Congreso desde que comenzó la guerra con Irán.
Testificó durante casi seis horas ante el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes junto al presidente del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine.
Su mensaje fue claro y sin disculpas. Irán no puede tener una bomba nuclear. Punto.
Hegseth dijo a los legisladores que Estados Unidos está trabajando para llevar a Teherán “a un punto en el que estén en la mesa de negociaciones,” renunciando a las ambiciones nucleares de forma definitiva.
ESE ES el objetivo final que los demócratas afirman que no existe.
Amenaza de poderes de guerra y sabotaje demócrata
Los demócratas calificaron la guerra de “indefinida” y “no autorizada,” planteando la Resolución de Poderes de Guerra de 1973 para forzar una retirada estadounidense antes de junio.
Hegseth no pestañeó. Respondió con fuerza, calificando a los críticos internos de “imprudentes, ineptos y derrotistas,” y los llamó el “mayor adversario” de Estados Unidos en esta lucha.
Tiene razón. El arma más peligrosa de la izquierda no está en Teherán. Está en el Capitolio.
Estados Unidos gasta $25,000 millones e Irán aún no tiene armas nucleares
La guerra ha costado $25,000 millones hasta ahora, principalmente en municiones. Los precios de la gasolina registraron su mayor aumento mensual en seis décadas.
Los demócratas están indignados por el costo. Pero Hegseth le recordó al Congreso: “Irán no puede tener una bomba nuclear, estamos orgullosos de esta empresa.”
Un Irán con armas nucleares le costaría al mundo infinitamente más. Algunas cosas valen el precio.
La fuerza gana. La conciliación nunca lo hace.



