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El Cartel de Sinaloa era dueño del gobernador
Una acusación federal estadounidense revelada en Nueva York acusa al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y a nueve funcionarios mexicanos actuales y anteriores de operar como escudo político del Cartel de Sinaloa.
No solo tolerándolos, sino sirviéndoles activamente.
Supuestamente, operativos del cartel robaron urnas electorales, secuestraron a rivales e intimidaron a candidatos de la oposición para instalar al gobernador Rocha en el cargo en 2021.
A cambio: fentanilo fluyendo hacia el norte, millones en sobornos y protección política para los Chapitos, los hijos de El Chapo.
La DEA califica al Cartel de Sinaloa como organización terrorista designada. El gobierno de México califica las pruebas de “insuficientes.”
Gobernador Rocha: ¿soberanía o complicidad?
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, respondió con cautela: “Mi posición sobre estos hechos es la siguiente: verdad, justicia y defensa de la soberanía.”
Soberanía. Esa palabra está cargando con mucho peso aquí.
Si “evidencia irrefutable” es su umbral, las más de 70,000 muertes anuales de estadounidenses por fentanilo en Washington podrían calificar.
Rocha desde entonces ha tomado una “licencia temporal,” perdiendo convenientemente su inmunidad legal en el proceso.
Su propio aliado de partido, el alcalde de Culiacán Juan de Dios Gámez, también renunció. Dos funcionarios. El mismo cartel. Las mismas excusas.
Trump golpea a México donde más le duele
Acusar a un gobernador en funciones es lo que los analistas llaman una “opción nuclear” diplomática. Trump no está fanfarroneando, y la presión de la revisión del TMEC hace esto aún más crítico.
Sheinbaum camina sobre el filo de la navaja: actuar contra el gobernador Rocha Moya y arriesgarse a fracturar su coalición de Morena, o no actuar y ver cómo Washington aprieta las tuercas aún más.
De cualquier manera, la podredumbre del cartel dentro del establishment político de México está ahora completamente expuesta, y las familias estadounidenses que entierran a hijos e hijas por sobredosis de fentanilo merecen algo mejor que discursos sobre soberanía.
La justicia prevalecerá



