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La OPEP se fractura: los Emiratos Árabes Unidos, el tercer mayor productor de la OPEP, que genera aproximadamente el 17% de los ingresos petroleros totales del cártel, acaban de retirarse.
El momento no es casualidad. Irán, otro miembro de la OPEP, pasó semanas bombardeando territorio emiratí con misiles y drones.
Abu Dabi eligió su alianza con Estados Unidos e Israel por encima de la lealtad al cártel árabe.
Según Reuters y CNBC, los EAU planean aumentar su producción de 3.2 millones a 5 millones de barriles diarios, libres de restricciones de cuota, a partir del 1 de mayo.
El cártel petrolero se desmorona
En plena crisis mundial de precios del petróleo, esta salida es un salvavidas potencial para los consumidores de todo el mundo.
Trump ha acusado durante mucho tiempo a la OPEP de mantener los costos energéticos “artificialmente altos.” Tenía razón.
Más producción emiratí significa más oferta global.
Más oferta significa presión a la baja sobre los precios, lo que beneficia directamente a las familias estadounidenses en la gasolinera.
La manipulación del mercado por parte del cártel acaba de recibir un golpe estructural serio.
La vaca lechera de Rusia recibe un golpe
La OPEP+ es una de las armas financieras más poderosas de Putin: recortes coordinados de petróleo que mantienen fluyendo los ingresos de guerra rusos.
La salida de los EAU debilita ese mecanismo directamente.
Analistas de Rystad Energy advierten que Kazajistán podría ser el próximo en irse.
Cada grieta en este cártel es una grieta en la capacidad de Rusia para financiar su maquinaria bélica. Las fichas de dominó se están moviendo.
La paciencia estratégica remodela el orden energético global.



