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La diplomacia en la sombra de Obama y la Ley Logan
Informes recientes sobre la reunión de Barack Obama con Mark Carney en Canadá están generando serias preguntas sobre la intervención extranjera no electa.
Según diversos medios de comunicación conservadores, Obama continúa operando lo que parece ser un aparato de política exterior paralelo mucho después de haber dejado el cargo.
La Ley Logan prohíbe estrictamente a los ciudadanos privados interferir en las relaciones diplomáticas de Estados Unidos, sin embargo, el doble rasero en Washington sigue siendo flagrante.
Los demócratas utilizaron con entusiasmo esta misma ley como arma contra los aliados de Donald Trump, mientras le dieron a Obama un pase completo.
El representante Ronny Jackson ha sido muy crítico con este arreglo, advirtiendo que Obama esencialmente “está dirigiendo un gobierno en la sombra.”
La red globalista de Barack Obama
Este no es un incidente aislado, sino parte de un marco internacional altamente organizado.
En la reciente Cumbre Global Progress Action en Montreal, élites globalistas, incluido Alex Soros, se reunieron para coordinar políticas internacionales de izquierda.
Tras bastidores, la Fundación Obama se jacta de coordinar con más de 200 “agentes de cambio,” muchos de los cuales ocupan cargos gubernamentales activos en África, la región de Asia-Pacífico y Europa.
Comentaristas conservadores como Sean Hannity frecuentemente destacan esta extensa red de “presidente en la sombra,” señalando cómo opera sin ninguna supervisión del Congreso ni rendición de cuentas ante los votantes.
Es un desafío directo a la soberanía estadounidense cuando ONG sin rendición de cuentas dictan políticas a líderes extranjeros.
La asesoría extranjera de Obama y la conexión con Starmer
El alcance de esta influencia se extiende profundamente en las principales naciones aliadas.
Los informes indican que Obama ha estado asesorando informalmente al británico Keir Starmer desde al menos 2021, supuestamente entrenándolo sobre cómo empaquetar la gobernanza de izquierda como narrativa auténtica.
Estas intervenciones extranjeras continuas se parecen exactamente a violaciones de la Ley Logan para muchos observadores legales.
No podemos permitir que ciudadanos privados negocien o asesoren a jefes de Estado extranjeros mientras eluden al Departamento de Estado.
Debemos exigir una verdadera rendición de cuentas constitucional y transparencia para estas operaciones internacionales.
La verdad eventualmente derrota a la propaganda, y la rendición de cuentas constitucional prevalecerá.



