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Según Reuters, Washington pidió al agregado de la policía federal brasileña Marcelo Ivo de Carvalho que abandonara Estados Unidos, y Lula dijo que Brasil podría responder con reciprocidad si su gobierno concluye que hubo abuso en el caso.
Eso significa que esto ya no es solo una molestia diplomática menor.
Se está convirtiendo en una prueba de soberanía entre una administración estadounidense que hace cumplir sus propios estándares y un gobierno brasileño que parece tentado a convertir una disputa bilateral en teatro político.
Lula se arriesga a un choque
Reuters también informa que funcionarios brasileños estaban evaluando medidas recíprocas tras la decisión de Estados Unidos, lo que eleva el costo de la fricción mucho más allá de un solo agregado.
Brasilia dice que tiene todo el derecho de defender a sus funcionarios a través de la diplomacia normal, pero los gobiernos inteligentes no confunden la represalia simbólica con la ventaja estratégica.
Estados Unidos importa demasiado para los intereses a largo plazo de Brasil como para que esto se convierta en un concurso de egos.
Brasil juega con fuego
Cuando los líderes escalan por efecto nacionalista, pueden ganar titulares en casa y perder margen de maniobra en el exterior.
Un gobierno serio baja la temperatura, protege los intereses nacionales y evita convertir cada disputa con Washington en un espectáculo público.
La estabilidad sigue siendo más valiosa que el aplauso.
La fuerza respeta la claridad.



