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Los comunistas de China celebraron el Primero de Mayo de 2026 alardeando de un auge en el gasto de los consumidores y de crecimiento económico.
Eso suena mucho más a capitalismo que al paraíso de los trabajadores que exige su ideología.
El Global Times elogió el consumo durante las festividades y el “desarrollo económico de alta calidad,” mientras ignoraba las raíces radicales del Primero de Mayo.
El socialismo fracasa otra vez
Desde desfiles en Hanói con banderas rojas hasta concentraciones en La Habana denunciando a Estados Unidos y los juramentos obligatorios de lealtad a la dinastía Kim en Pyongyang, el viejo patrón se repitió.
Los funcionarios cubanos invocaron a Fidel Castro y prometieron resistencia interminable contra la presión estadounidense.
Los medios estatales norcoreanos deliraron sobre el “armamento Juche” y la devoción absoluta al régimen.
Banderas rojas sobre la realidad
Los socialistas estadounidenses se sumaron al coro, pidiendo un apagón económico de “sin escuela, sin trabajo, sin compras” y exigiendo fronteras abiertas más impuestos más altos para los ricos.
La historia sigue demostrando la misma verdad. Los regímenes construidos sobre el control estatal prometen igualdad, pero entregan pobreza, vigilancia y libertad aplastada.
Los mercados libres, la soberanía fuerte y la responsabilidad individual generan un verdadero florecimiento humano.
La libertad y la verdad terminan por derrotar a la propaganda.



